La tos es un síntoma que aparece en la mayoría de las infecciones respiratorias agudas. Es común tanto las infecciones de las vías respiratorias superiores, como en resfriados comunes, así como en otras infecciones más graves como neumonía, bronquitis y bronquiolitis. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la tos del niño cumple una función útil para eliminar las secreciones de las vías respiratorias. Por lo tanto, no es una enfermedad en sí misma que deba tratarse.¹
Pese a ello, es común que ante las molestias que suponen las infecciones respiratorias más comunes, como la tos, el paciente o los padres del niño busquen algún tratamiento, también ante el temor de que la infección pueda agravarse. La realidad es que, pese a lo comunes que son estas infecciones, existe mucho desconocimiento sobre las mismas, lo que provoca que se busque una “cura”, que no existe como tal. Solo se puede tratar de aliviar sus síntomas.¹
En este sentido, es importante recalcar que la mayoría de las infecciones respiratorias se limitan al tracto respiratorio superior y la mayoría de ellas son resfriados. La duración media de una infección simple de las vías respiratorias superiores en niños pequeños es de 7 a 9 días.¹
Remedios naturales
En cuanto al abordaje de la tos, existen opciones naturales con evidencia contrastada. Así, se recomienda especialmente la utilización de compuestos naturales, como miel, glicerol, y componentes derivados de hierbas.²
Miel:
Concretamente, la miel es un demulcente barato, popular y seguro citado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como posible tratamiento para la tos asociada a las infecciones respiratorias de vías altas en niños. Debido a su viscosidad, la miel aumenta la producción de saliva y la deglución, enviando así un estímulo irritativo a la red neuronal cortical interfiriendo también con el reflejo de la tos. Además, la miel muestra varias propiedades, como actividades antiinflamatorias, antioxidantes, antibacterianas y metabólicas. De esta forma, la evidencia acumulada respalda los efectos beneficiosos de la miel para el alivio sintomático de la tos nocturna, para reducir la duración y la gravedad de la tos y para mejorar calidad del sueño.²
Además, la miel, cuando se ha administrado en combinación con otras sustancias específicas, como resinas, polisacáridos, saponinas, flavonoides y azúcares, parece superior al placebo en el tratamiento de la tos que persistía más de 7 días.²
Por otra parte, cabe destacar que estudios comprobaron los beneficios para el alivio sintomático de la tos nocturna y la dificultad para dormir asociada a la infección de las vías respiratorias altas concretamente en la infancia. Igualmente, la miel tiene un excelente perfil de seguridad lo que la incluye como una de las recomendaciones básicas para tratar la tos en niños.³
Glicerol:
El glicerol, también conocido como glicerina es un líquido incoloro, inodoro y viscoso que se encuentra naturalmente en todas las células en forma de triglicéridos y se encuentra presente de forma natural en la mayoría de los productos de la fermentación. Es posible que la eficacia del glicerol para mejorar la tos aguda dependa de mecanismos fisiopatológicos similares a los de la miel. De hecho, debido a sus propiedades de lubricación, su actividad demulcente y dulzor, el glicerol aporta hasta el 85 % del beneficio de los jarabes para la tos.²
De esta forma, gracias a todas estas características, el glicerol es capaz de formar una película calmante sobre las mucosas, disminuyendo la fricción entre superficies en movimiento y aliviando el dolor y la inflamación.²
Recomendaciones adicionales
El personal sanitario puede recomendar pautas como tener una buena hidratación oral.¹
Otras recomendaciones a tener en cuenta para mejorar el alivio sintomático de la tos, consisten en elevar el cabecero de la cama o la cuna y humidificar el ambiente.⁴
Claves sobre el tratamiento farmacológico
Otras aclaraciones a tener en cuenta es que algunos tratamientos farmacológicos para la tos pueden llegar a sedar al niño lo suficiente como para interferir con la alimentación y la capacidad del niño para eliminar las secreciones de los pulmones.¹
Asimismo, es importante señalar que los antibióticos no están indicados para un proceso de origen vírico, y tampoco tienen utilidad para tratar sus síntomas. De forma contraria, su uso indiscriminado puede hacer que pierdan eficacia cuando realmente se necesitan.⁴
Será importante acudir al pediatra o al servicio de urgencias en caso presentar signos y síntomas de alarma como pueden ser que el niño tenga menos de 3 meses y el proceso se acompañe de fiebre, si al niño se le marcan las costillas al respirar o se le mueve mucho el abdomen, si se fatiga o respira muy deprisa. También si la fiebre es muy alta, o es una fiebre persistente. Igualmente, si el niño presenta mal estado en general o la tos persiste más de 10 días.⁴
Referencias:
Cough and cold remedies for the treatment of acute respiratory infections in young children. Department of child and adolescent health and development. World Health Organization. 2001. Disponible en: https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/66856/WHO_FCH_CAH_01.02. pdf?sequence=1&isAllowed=y [Último acceso: Diciembre 2023].
Marseglia GL, Manti S, et al. Acute cough in children and adolescents: A systematic review and a practical algorithm by the Italian Society of Pediatric Allergy and Immunology. Allergol Immunopathol. 2021;49(2):155-69.
Meo SA, Al-Asiri SA, et al. Role of honey in modern medicine. Saudi Journal of Biological Sciences. 2017;24(5):975-8.
Infecciones respiratorias en el niño. Programa de Educación para la Salud AEPap. Disponible en: https://www.aepap.org/sites/default/files/documento/archivos-adjuntos/infecciones_respiratorias.pdf [Último acceso: Diciembre 2023].