Las diferentes circunstancias tanto sociales como culturales y económicas en los hogares, junto a la necesidad de exponer a los niños a sus pares para promover su desarrollo intelectual, emocional y social, llevan a los padres a buscar la entrada de sus hijos pequeños en jardines infantiles o guarderías.
Durante su paso por estas, los niños estarán expuestos a una mayor cantidad de microorganismos en comparación con la exposición previa limitada que traen de sus hogares. Esta exposición, mezclada con otros factores como un sistema inmune aún en proceso de maduración y unas prácticas de higiene de manos todavía en proceso de enseñanza,1 hacen que las infecciones respiratorias agudas (IRA) sean más frecuentes en los niños que van a guardería, si se les compara con aquellos a quienes se les mantiene en casa hasta edades mayores. Este fenómeno ha sido bien estudiado y se ha corroborado en múltiples ocasiones desde hace más de 40 años, en varios países con condiciones socioculturales variables.2 – 5
Hay múltiples factores que predisponen a este aumento de incidencia,1 como por ejemplo los de índole socioeconómica: cómo es el hogar y su composición, la nutrición que recibe el niño, si tiene o no cobertura médica y de qué tipo, entre otros. Por otro lado, también influye que los niños pequeños todavía no han incorporado prácticas apropiadas de higiene de manos a esa temprana edad y que, en general, suelen tener una menor exposición previa a microorganismos potencialmente patógenos.
Otros factores reconocidos para el aumento de riesgo de IRA en los niños son:1, 6 la escolarización / entrada a la guardería a edad más temprana, que permanezcan más tiempo en la guardería y otros asociados a sus características en sí, como que haya menor área por niño y/o que los grupos de estos sean más numerosos.
La forma inversa de estos mismos factores también se ha visto que disminuye el riesgo de IRA en niños (1, 6), como el inicio de la guardería a una edad más tardía, las estadías más cortas, cuando hay más espacio físico para cada niño y un menor número de compañeros en la guardería.
Se han encontrado otros factores de origen externo que también pueden disminuir el riesgo de IRA en niños, como por ejemplo provenir de una familia en la que tengan hermanos mayores, haber recibido lactancia materna por 6 meses o más y la presencia de mascotas en casa.1, 7
Al igual que en la población pediátrica general, también en los niños que asisten a guardería las IRA altas (IRAA) son más comunes que las bajas (IRAB), aunque los niños que asisten a guardería presentan un mayor riesgo en comparación con aquellos que no van.8, 9 Las infecciones más frecuentes en niños que asisten a guardería son: resfriado común, otitis media aguda (OMA), faringitis, amigdalitis y bronquitis8, 9

Los factores etiológicos más comunes son los virus, aunque las bacterias pueden estar detrás de algunos casos.8, 9 Entre los virus, los Rhinovirus (RhV) son los agentes causales más frecuentes de IRA (Fig. 1), tanto de forma aislada como en coinfección con otros virus.10 Si bien los RhV han solido estar asociados más a IRAA, las técnicas moleculares modernas también presentes en nuestro país, nos revelan su aislamiento frecuente en IRAB.11 Con respecto a la severidad, los cuadros más graves suelen ser generados por las infecciones por Virus Sincitial Respiratorio (RSV), Adenovirus (AdV) y los mismos RhV.


Fig 1. Identificación viral
Desde el punto de vista clínico, los síntomas de las IRA en los niños que asisten al jardín infantil son los mismos de cualquier IRA en general. Se hacen evidentes según la zona afectada (por ejemplo rinosinusales vs faríngeos) y el punto en común es que giran en torno a procesos de inflamación ya sean locales y/o sistémicos.12 – 14
En ese sentido, los niños con IRA en contexto de guardería tendrán también molestias locales como odinofagia, rinorrea, congestión nasal, estornudos y/o tos seca.12, 13 Adicionalmente, pueden presentar síntomas sistémicos como fiebre baja y algo de malestar general que se hace evidente ya sea por irritabilidad o por astenia.12, 13 Se debe tener en cuenta que en los niños más pequeños los síntomas de IRA pueden ser mucho más sutiles e inespecíficos, presentándose inquietud, llanto, anorexia, vómito, falta de sueño e incluso dificultad respiratoria debido a la congestión nasal.13

El tratamiento de las IRA de los niños que asisten a guardería se centra fundamentalmente en el alivio sintomático de fiebre y dolor. Fármacos antipiréticos / analgésicos como el Paracetamol suelen ser la única medida inespecífica que ayuda a lograr este alivio.13–15 El uso de estos es muy común en las IRAA (en más del 80% de los casos) y de forma escalonada para atender varios de los síntomas de IRAA (Fig. 2).16

El Paracetamol proporciona alivio sintomático en IRAA; su eficacia ha sido investigada y demostrada en síntomas característicos de estos cuadros.12 Años atrás, los doctores Schachtel y Thoden investigaron el efecto de una dosis única de Paracetamol para el tratamiento de la odinofagia como modelo de dolor en pediatría. 17 Realizaron un estudio aleatorizado, controlado contra placebo, doble ciego en niños de 2 a 12 años con dolor de garganta agudo. Se demostró que una dosis única de Paracetamol (en el rango analgésico de 15 mg/kg) era estadísticamente superior al placebo (p < 0.05) para el manejo tanto de la odinofagia como de la fiebre asociadas a IRAA.17 Otras publicaciones más recientes han replicado estos hallazgos, obteniendo resultados similares.18
En ese sentido, los niños con IRA en contexto de guardería tendrán también molestias locales como odinofagia, rinorrea, congestión nasal, estornudos y/o tos seca.12, 13 Adicionalmente, pueden presentar síntomas sistémicos como fiebre baja y algo de malestar general que se hace evidente ya sea por irritabilidad o por astenia.12, 13 Se debe tener en cuenta que en los niños más pequeños los síntomas de IRA pueden ser mucho más sutiles e inespecíficos, presentándose inquietud, llanto, anorexia, vómito, falta de sueño e incluso dificultad respiratoria debido a la congestión nasal.13
Representa, entonces, una excelente opción para el manejo sintomático de las IRAA en niños durante la época de asistencia al jardín infantil. Siendo uno de los analgésicos más antiguos, el Paracetamol presenta un alto perfil de seguridad (con dosis entre 10 – 15 mg/kg, máximo cada 6 horas).19 Su ventana terapéutica es amplia y ha sido probada a través de las décadas,20 en la medida en la que se le administre por períodos cortos, como es el caso del manejo sintomático de las IRAA.

FUENTES
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